Una luxación que es el término con el que se designa la dislocación de las superficies articulares de los huesos, y que puede producir dolores muy intensos.
La rodilla está principalmente dotada de un solo sentido de libertad de movimiento, la flexo-extensión que nos permite alargar o encoger la pierna, de manera accesoria cuando la rodilla está en flexión podemos realizar un movimiento de rotación.
El menisco es una lámina de fibrocartílago que existe entre dos superficies articulares con motivo de facilitar el movimiento de una sobre otra.
En la rodilla tenemos dos meniscos, uno externo y otro interno con forma semilunar que facilitan la concordancia de la meseta tibial con los cóndilos del fémur, su función es transmitir uniformemente las presiones que soporta esta articulación. Estas láminas se desplazan hacia atrás y hacia delante a la vez que realizamos la flexión o extensión de nuestra rodilla o la rotación que antes mencionábamos.
Los movimientos de las rodillas pueden ocasionar lesiones en los meniscos cuando éstos no siguen a los cóndilos en sus desplazamientos. Es lo que sucede, por ejemplo, en una extensión brusca de la rodilla en la que no hay tiempo suficiente para que unos de los meniscos sea llevado hacia delante y queda atrapado entre el cóndilo del fémur la glenoide de la tibia.
La consecuencia es que el menisco ya no sigue los movimientos normales y la rodilla sufre numerosos bloqueos e imposibilita la extensión completa en muchos casos. Los meniscos contraen conexiones importantes como en los ligamentos laterales o en el ligamento cruzado anterior por parte del asta anterior del menisco interno, por lo cual una lesión de menisco puede venir provocada por una elongación o rotura de algunos de los ligamentos o superficies a las que están unidos y un desplazamiento anormal de un menisco puede arrastrar al ligamento correspondiente.

El terapéuta puede realizar al paciente algunos tests para determinar si hay atrapamiento del menisco, o si hay afectación en los ligamentos de la rodilla, pero una resonancia magnética determinará con exactitud el alcance de la lesión.
En el caso de que el menisco haya sufrido un atrapamiento y éste no se haya fragmentado, la manipulación osteopática será muy efectiva llegándose a recuperar la funcionalidad total de la rodilla, en el caso de que el fibrocartílago esté fragmentado ya sea parcial o completamente la cirugía tiene que extraer el trozo de menisco dañado mediante artroscopia.
Las técnicas que realiza el osteópata para reducir una luxación de menisco son completamente indoloras y en ningún caso agravará la lesión en caso de que haya una fragmentación de fibrocartílago. El terapéuta no se limitará a tratar esa lesión solo, ya que probablemente haya que relajar ligamentos que hayan sido afectados y también comprobar posicionamiento de rótula, tibia, fémur, etc.