La hernia de hiato se produce cuando la porción superior del estómago asciende hacia el tórax a través de una pequeña abertura que existe en el diafragma (hiato diafragmático).
El diafragma es el músculo que separa el tórax del abdomen. El hiato diafragmático es parte de la barrera anatómica que separa el esófago del estómago. Si se desplaza el estómago hacia el tórax, esta barrera no es efectiva y el contenido gástrico puede pasar con facilidad al esófago.
Las hernias hiatales son muy comunes, ya que afectan alrededor del 40% de la población, afectan más a mayores de 50 años y con una mayor incidencia en las mujeres.
La existencia de una hernia de hiato favorece el reflujo gastro-esofágico, aunque no es su única causa.
Es decir, la existencia de una hernia de hiato "per se" no requiere tratamiento salvo que existan las complicaciones asociadas:
Su origen no se conoce con exactitud ya que pueden ser varios los factores desencadenantes, entre los que se encuentran:
Estos son los tres tipos básicos de hernias hiatales

La mayoría de la gente con hernias hiatales no presenta síntomas. Los síntomas pueden aparecer cuando el ácido sube hacia el esófago. Esto se conoce como enfermedad de reflujo gastroesofágico (RGE) y puede provocar:
El ardor o quemazón ("pirosis" en términos médicos) que asciende desde el estómago hacia la garganta, es el principal síntoma del RGE. Es posible que se asocie al paso de alimentos ácidos desde el estómago a la boca.
En el 50% de las hernias por deslizamiento no es necesario realizar tratamiento alguno. Cuando por el reflujo de los alimentos se produce una inflamación del esófago, el tratamiento de tipo conservador debe instaurarse.
El tratamiento quirurgico está reservado para algunos casos en los que ha fracasado el esquema anterior, aparecen úlceras, hemorragias u obstrucciones de la luz del esófago o son personas jóvenes.
El tratamiento farmacológico se aborda desde dos perspectivas; la primera es mediante la utilización de medicamentos que inhiben la producción de ácido en el estómago. La segunda son fármacos que aumentan el tono muscular del EII y favorecen el vaciamiento del estómago. (procinéticos).

La osteopatía trata con gran éxito este tipo de patologías, primero restableciendo cualquier problema articular sobre todo a nivel dorsal y lumbar que puedan somatizarse en vísceras (ver dorsalgias) y después tratando con técnicas de osteopatía visceral, diafragma y estómago.