Un esguince, es una lesión articular caracterizada por daño a los ligamentos que le dan estabilidad a la articulación afectada, sin luxación (pérdida de la relación de los extremos de los huesos) y que puede llegar a su ruptura.
Esta causada por una elongación brusca de los ligamentos debido a un movimiento forzado de la articulación, por ejemplo una rotación del cuerpo sobre la rodilla.
Estas lesiones pueden clasificarse en tres grados:

Se caracteriza clínicamente por dolor, de leve a intenso según la severidad de la lesión, tumefacción rápida e impotencia funcional de la articulación.
Tras una torcedura el paciente cuenta que notó un chasquido y que le duele la rodilla. En ocasiones puede decir que le "falla" la rodilla y que tiene una sensación de inestabilidad. Con frecuencia se aprecia una inflamación de la rodilla.

El tratamiento es conservador en la mayoría de los casos y pasa en un principio por bajar la inflamación de la zona afectada con hielo o a veces con medicamentos, dependiendo de la gravedad, compresión de la zona con una venda elástica y elevación y reposo de la misma.
La osteopatía se encargará de devolver la movilidad a la articulación para una rápida absorción del edema, además de realizarse relajación de los ligamentos afectados y drenaje para facilitar la bajada del enema. Las técnicas osteopáticas son efectivas y no dolorosas, y la recuperación se produce en un tiempo mínimo.